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EL CENTRO DE BUCEO |
Las inmersiones
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- "Hagamos un listado de las inmersiones…" - "¿Todas?" - "Bueno… tal vez son demasiadas, pongamos sólo a las más bonitas…" - "Luego me dices cuáles son las menos bonitas…" - "No! Quería decir que…" |
Hemos hablado mucho, Gaddo y yo, sobre cómo hablaros de las zonas de inmersión: nacidos y crecidos aquí lo dos, cada uno tiene sus preferencias: opciones no faltan.
Las posibilidades son verdaderamente muchos: sólo en el acantilado de Capo Galera hasta Punta Giglio, a menos de una milla del centro de buceo, se abren una decena de cuevas; muchos pecios, desde barcos romanos hasta galeones, reposan en el fondo de la zona. Además hay Capo Caccia, con sus vertiginosos acantilados que prosiguen su descenso bajo el agua, el coral…
Un teatro de inmersiones, en resumidas cuentas, que ofrece la posibilidad a todos los buceadores, desde principiantes hasta espeleólogos. ¡Incluso nosotros tenemos todavía rincones para explorar!
Una lista completa de las inmersiones sería demasiado largo, y por lo tanto tengo que elegir lo que voy a contaros. El resto… ¡imaginadlo vosotros!
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A lo largo de los acantilados El golfo de Alguero es un arco, del este al oeste, caracterizado por promontorios de calcárea: primero Capo Galera, donde se encuentra el centro de buceo, luego Punta Giglio y Capo Caccia. Cualquier punto bajo los altos acantilados es bueno para bucear: incluso delante del centro de buceo se pueden realizar inmersiones, tanto de día como de noche. Tras Capo Caccia la escollera prosigue ininterrumpidamente hacia el norte hasta Punta Cristallo, 300 metros a pico sobre el mar. Delante de ella, dos pequeñas islas: la Foradada, llamada así por el túnel que la atraviesa, y la isla Piana. Podemos bucear para “pasear”, a la profundidad más conveniente, a lo largo de las paredes, explorar las miles de grietas, volar sobre las praderías de posidonia que cubre muchos fondos. Cada pequeña grieta o bajo cada roca está repleto de vida marina para observar. De vez en cuando se abren oscuras entradas a cuevas: no es fácil para todos superar el miedo que inspiran, pero más difícil es resistirse a la tentación de entrar y descubrir estos ambientes silenciosos y bellísimos. Y experimentar esa indescribible sensación del intenso azul de la luz que filtra desde fuera, mientras regresamos hacia el agua libre. |
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Grotta di Nereo (cueva de Nereo) Bajo la punta de Capo Caccia el acantilado cae en picado hasta unos treinta metros bajo el agua; en su base se encuentra la entrada más profunda de la cueva de Nereo; hay otras entradas a menor profundidad, 18 y 16 metros. |
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Una primera secuencia de ambientes, con las paredes cubiertas de coral rojo nos conduce hasta un túnel en subida que nos lleva hasta una sala iluminada por la luz externa, verdaderamente espectacular; desde aquí se prosigue por otro túnel, muy amplio, de unos diez metros de largo, con el fondo de arena blanca, de un centenar de metros que nos devuelve al punto de salida. Una vez cerrado este anillo, a unos 23 metros de profundidad, se sale por una ventana a una cuota de 18 metros.
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Además del coral, en la cueva se encuentran langostas, bogavantes, cigarras, galatheas y, si se deja ver, el… amo de casa: un congrio de notable dimensión. Con una profundidad no excesiva, la cueva de Nereo es ideal incluso para aquellos que desean realizar una primera experiencia de inmersión en cuevas: los espacios amplios y el espectáculo son talmente relajantes que hacen desaparecer cualquier tipo de aprensión… |
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Grotta dei Laghi (cueva de los Lagos) Así la llaman los buceadores, pero para los espeleólogos “terrestres” es Umma Gumma: la cueva se desarrolla desde el mar bajo un acantilado hasta un pozo que se abre en medio de la vegetación mediterránea y ha sido explorada por unos y otros, en sentido inverso, obviamente! Desde el mar, el recorrido empieza en un ambiente delimitado por grandes arcos de roca que ofrecen espectaculares puntos de fotografía en un juego de luces y sombras. Jamás se superan los 6 metros de profundidad, al contrario, tras un primer y breve túnel ya se puede salir a la superficie en el primero de los lagos internos. Gracias al cambio de aire garantizado por una apertura terrestre, se puede proseguir nadando en superficie a través de varios lagos pequeños; tan sólo cuando hay alta marea tenemos que hundir la cabeza para poder superar los pequeños diafragmas de las rocas que separan un lago del otro. La sala final es más o menos cuadrada, amplia y alta, con algunos depósitos calcáreos; al final del lago se ve la grieta del pozo a unos 5 metros de la entrada terrestre. Al regresar podemos sumergirnos y disfrutar de la parte sumergida de esta cueva tan particular.
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Grotta della Galathea (cueva de la Galathea)Un centenar de metros hacia el oeste de la cueva de los Lagos, se abre la cueva de la Galathea: se trata de una inmersión bastante simple y breve pero es una experiencia muy intensa. La apertura de la cueva es muy amplia, la base se encuentra a 10 metros de profundidad y llega casi hasta la superficie; el ancho es parecido. La cueva prosigue con esta misma anchura unos 20 metros, el fondo está cubierto de arena blanca y ondulada, las paredes llenas de vida de todos los colores. Tras estos 20 metros las paredes se juntan y nadamos en un túnel de roca sinuoso; se “percibe” un silencio increíble, roto sólo por el respirador y la luz natural imperceptiblemente desaparece… ¡fantástico! Por último se llega a una pequeña sala irregular, donde se puede salir a la superficie, en el interior de un pasillo lleno de concreciones, en el que el rojo de la arcilla es el color dominante. Al regresar se realiza el recorrido al revés: desde lo estrecho hacia lo ancho, de la oscuridad a la luz, hacia la entrada enorme y luminosa. Una vez fuera, a nuestra izquierda, el último regalo de esta cueva: en un diafragma de roca amarilla se abre un círculo perfecto hacia el azul del mar.
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Grotta dei
Fantasmi (cueva de los Fantasmas) La de los Fantasmas es una cueva muy emocionante; bajo Punta Giglio, a apenas 5 metros de profundidad, desde un pequeño atrio se entra en un agujero muy estrecho que nos lleva hasta una sala sumergida, con dos formaciones de rocas blancas en un fondo completamente negro: una especie de “puerta” hacia el interior de la montaña. Proseguimos con cautela, mejor si no aleteamos –hay mucha suspensión que podría levantarse- a lo largo de un túnel de unos 30 metros, que gira sobre sí mismo y regresa a la sala, donde jamás llega la luz del día. También se puede explorar otro túnel, más pequeño todavía y luego encontramos la salida. Aunque el recorrido no es largo, entrar en esta cueva es una experiencia realmente espeleológica; dejamos atrás la luz tranquilizante del sol para nadar en un ambiente casi ajeno. Luego, cuando vemos el azul a la salida del túnel, nos encontramos confusos entre el alivio y la nostalgia.
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Y además otras cuevas, Ciprea, con sus pequeños túneles todavía inexplorados, la cueva del Coral que mantiene la promesa de su nombre, la cueva de Falco con sus ambientes de superficie y un momento de gran nostalgia.

Pero no es todo: la cueva de los Ciervos( grotta dei Cervi), con los restos fósiles de estos animales que tiempo atrás corrían aquí, cuando nuestros promontorios eran cimas de montañas.
Y los pecios, como el que está hundido en el celeste intenso de la cala del bollo con su carga de pipas de terracota, de las cuales podemos todavía encontrar algún ejemplar…
Venid a descubrir!
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